Miguel Ángel Concepción (Isla Cristina, 1966, artista transdisciplinar y comisario de videoarte) se nos presenta como un artista versátil, complejo, transdisciplinar, si bien, en un principio, irrumpe en el panorama artístico básicamente como pintor y muy pronto muestra un gran interés por el videoarte, es a partir de 1998, cuando, debido a un pequeño accidente, tiene que estar postrado en una silla de ruedas durante dos semanas en el estudio de San primitivo de Sevilla, donde inicia lo que después será su modus operandi. Durante ese tiempo dibuja constantemente, a la vez que diseña y piensa numerosas instalaciones y vídeos, que aunque muy pocas fueron llevadas a cabo, si produjeron posteriormente resultados satisfactorios para el autor. Actualmente, en sus trabajos podemos observar fusiones de técnicas electro-gráficas o digitales con procedimientos clásicos como el óleo o el acrílico, así como el desarrollo de una extensa obra en video o estampación digital. Las migraciones acuáticas, la descontextualización, la historia del arte o la crítica social, son los referentes conceptuales e iconográficos a los que recurre habitualmente no sin cierta mordacidad, mirada cáustica e irónica y gran activismo político.

Su obra ha podido verse en foros internacionales de arte como ARCO yESTAMPA así como en distintos museos y galerías de Arte de todo el mundo. Ha expuesto en Madrid, Sevilla, Huelva, Barcelona, Italia, Portugal, Estrasburgo, Bruselas, Alemania, Nueva York, Lima, Santiago de Chile, Colombia, Santo Domingo, Atenas (Grecia), Sarajevo, París, Lyon (con la Galerie Des Pentes, con la que trabaja actualmente y en la que expuso BIPOLART - junto con su compañera Rocío López Zarandieta- pasando a tener obra en la colección pública del ayuntamiento de esta ciudad), participa en los encuentros internacionales de arte Algarve-Andalucía, en Tavira, Portugal. Instituto Cervantes de Bruselas, Parlamento Europeo de Estrasburgo, Feria del Libro de Frankfurt (Alemania). Videoinstalación en La Sala de Blas -Córdoba- denominada LIMO Remix, una muestra multidisciplinar en el Museo Provincial de Huelva "La Culpa la tiene los ojos", donde presenta pinturas de gran formato, videos y sonidos. "Eye-Land", instalación para ARCO Madrid. "Fish & Freak", en Centro de Arte Harina de otro Costal, "Otras Miradas" en Essentia Gallery o La Geometría d la Bomba, entre otras...

Seleccionado para VIDEOsPAIN, muestra itinerante de videoarte español, Lima, Peru en el Centro Cultural de España (CCE) , en la XXII Bienal de Artes Mediales de Santiago de Chile y en Honduras en el Festival Modular de Tegucigalpa ITINERANCIAS TRANSVISUALES DE VIDEOsPAIN # 3, VIDEOsPAIN TRANSVISUAL CROSSINGS #4 12th Athens Digital Arts Festival | Digital Pop, VIDEOsPAIN TRANSVISUAL CROSSINGS #5 At Festival Internacional de la Imagen. Manizales [Colombia], VIDEOsPAIN TRANSVISUAL CROSSINGS #6 Centro Cultural de España Santo Domingo.

Miembro de la performance Arbeit Mach Frei, 03, en el marco de la FIAC de París junto con una quincena de artistas internacionales, bajo la dirección de Djan Silveberg.

Y varias muestras internacionales de Videoarte con MADATAC.

Ha recibido numerosos premios destacando la beca de la Fundación Joan Miró de Mallorca por el proyecto “El día que Arcimboldo me invitó a comer” realizado con Rocío López Zarandieta, primer premio en el Salón de Otoño de Huelva y tres Becas Daniel Vázquez Díaz de la Diputación Provincial de Huelva. Así como la publicación de tres libros, “Reflexiones Mojadas”, Dormidos Ahogados y Santos” y "Postales desde la Atlántida"

Es director y comisario de ATLANTICA VISUAL-ART festival de videoarte al aire libre, bajo la Luna y las estrellas, dentro del Festival internacional de Cine bajo la Luna Islantilla Cineforum, contando ya con 7 ediciones, una de ellas en México.

También es director y comisario de varios ciclos de videoarte como:

VA # TV. Ciclo de videoarte en Huelva,(las dos ediciones hasta el momento) para la diputación Provincial de Huelva.

ROAD-VIDEO, para el Puerto de las Artes 2011.

FILM#MAR, 2012. Muestra colectiva de videoarte en la playa.

Ha realizado talleres con TERRY BERKOWITZ (instalación multimedia), LLORENÇ BARBER, GUILLERMO PÉREZ VILLALTA o FEDERICO GUZMÁN. Cuenta con obras en la Fundación Joan Miró, Diputación de Huelva, Banco Central Hispano, Fundación El Monte, Muelle de las Carabelas (La Rábida), Conjunto Arqueológico de Itálica, Museo de Arte contemporáneo de Nerva, Ayuntamiento de Lyon (Francia), México DF, Etc.

Es miembro fundador de Vulgaris-Arte con la que han realizado tres ediciones con enorme éxito nacional e internacional y una exitosa participación en la muestra "Contra la Cuerdas, segunda caída" en diferentes ciudades de México, por una decisión personal deja el grupo en 2007.

Es miembro fundador deATLANTIDAWELCOMEJunto con Roció López Zarandieta, con quien gestiona el ESPACIO CANALLA en Sevilla y Espacio de Arte Contemporáneo Las Cañas en Isla Cristina.

Seleccionado por MECA, Mediterráneo Centro Artístico, para Territorio Sur, en el Museo de Huelva y Facultad de Bellas Artes de Granada.

Participa en Arbeit Macht Frei un performance durante la FIAC de París, y en su posterior muestra en la Galería Hors-Champs de esta ciudad del 26 de Enero al 28 de febrero de 2016.

Participa en el 12 Festival de Artes Digitales, Digital Pop, de Atenas (Grecia)


Expone en la I Bienal de Pintura contemporánea en San Luís de Potosí, México.

Actualmente estudia varios proyectos internacionales, tanto de Pintura, video-instalación y fotografía.

La Culpa la Tienen los Ojos


DESDE LA TRADICIÓN CULPABLE
     La historia de la pintura es también la de la prodigiosa, nutritiva, larga y fecunda historia de entregarse a las miradas de otros. De ser alimento, de ser interpelados, devorados, regurgitados y arrojados por otros con la mirada admirada pero también algo revuelta.
     El exorcismo de maestros del pasado conforma desde hace tiempo un eslabón esencial de la mejor tradición pictórica. Durero, Rembrandt, Rubens, Velázquez, Da Vinci, Guido Reni, Veermer, Holbein o Tintoretto, quizás nunca llegaron a pensar que en el futuro se entregarían, rescatados por la mejor máquina del tiempo: la mirada y la memoria asombrada, a un irónico juego de extraños. De extraños que tardarían varios siglos en nacer. De extraños que saben reinventar con el color, la forma y la expresión,- las armas ligeras pero poderosas de un pintor-, las miradas del pasado y jugar a sorprendernos, a ser cómplices espectadores de un guiño mágico. Como un prodigioso exorcismo que engendra espejismos nuevos. Obras de brujos que invocan con ojos y miradas nuevas el magisterio del pasado.
     Miguel Ángel Concepción es pintor que posee ese grácil arte de brujería. Tradición, cultura, técnica, talento e instinto. Y algo aún más importante y que señalo como una de las principales aportaciones de su obra: la ironía. Y la ironía, una de las armas más exquisitas y atractivas del talento, implica una ecuación apasionante: perspectiva, tiempo y distancia. Siempre se necesita la distancia para llegar a la realidad. Alejarse para acercar y mostrar. Señalaba Rembrandt: “no metas la nariz demasiado en mis cuadros, si no quieres que te envenene el olor de la pintura”. No te acerques demasiado a algunos de los cuadros de Concepción si no quieres que te de un ataque de carcajadas sutiles e irresistibles la tradición revisitada.
     Su obra ha ido fraguándose en series como “The next last supper of Bélmez”, “Harán Crecer del Todo Aún el Blanco”, el “Proyecto LIMO”, o esta última que expone ahora “La Culpa la Tienen los Ojos!”. Y a pesar de su preciso manejo de la línea y el dibujo, del color y en suma de la técnica, su técnica no explica nada. Siendo prodigiosa  y extremadamente lúcida no la emplea como un alarde vacío y casi circense, tal como lo hacen otros muchos artistas realistas. No se ufana ni pavonea de su dominio. No hay arrogancia en su pintura. Hay  esencialmente verdad. Lo que explica y penetra es su mirada al mundo. Por eso su manera de abordar el realismo consigue aquello que otros persiguen sin lograrlo: turbar. No se sale indemne de su manera de mirar. Y una mirada que perturba es quizás uno de los signos más apreciables y notables en un pintor. Al menos de los que considero buenos. Y que son los que me importan y estremecen. Se aleja Miguel Angel deliberadamente de lo decorativo y muestra lo esencial en pintura: un estilo de mirar, de escrutar, de desnudar, de cuestionar, de revelar. Su pintura sacude, zarandea y no es fácil de olvidar. Se queda pegada en la retina. Como las imágenes intensas de los sueños.
    Con sus trabajos más recientes, “La Culpa la Tienen los Ojos!”, Miguel Ángel Concepción sigue ahondando en una obra que, con el paso del tiempo y siendo un pintor aún joven, se muestra como una visión del mundo articulada y coherente. Una obra centrada en el cuerpo humano. Y en esta serie, al igual que en otras anteriores, en el rostro como objeto. Parafraseando a Willem De Kooning, su pintura al óleo está hecha para pintar la carne humana.
 En los “Silencio” y otras obras de esta serie se atreve audazmente con el vacío. Y un pintor solo se hace cuando es capaz de enfrentarse sin miedo a él. Cuando se arroja sin red sobre el espacio del cuadro. En títulos como la magnífica “Crushed” y en algunos retratos, el de su madre devorada por el cruel alzheimer, encuentro ciertos ecos de Francis Bacon. Como una marea que fluye secreta y rumorosamente lejana. No por técnica, ni quizá por influencia directa o consciente ni por las formas fantásticamente extremadas de la pintura del irlandés inglés, pero si por esa manera cruda, directa y reveladora de abordar la obra. Sin la profunda distorsión de Bacon pero poseído de semejante espíritu. Acerca y mucho Miguel Ángel su mirada al rostro humano hasta enseñarlo de manera mentirosa porque como decía el propio Bacon se necesita de la mentira para llegar a la realidad. Y eso es al fin y al cabo el arte. Ese es el Juego. Y esa es la estela y rumbo de su pintura.
Por último, Miguel Ángel Concepción ha elegido bien de dónde viene y dónde va, y sobre todo un camino. Desde la tradición una irónica e instruida y tranquila mirada atlántica. También su obra tiene eso que tiene su rostro de amigo, una mirada grande y limpia pero burlona, donde la furia del artista se apacigua en ironía sabia y antigua y se vuelve fresca, liviana y suave como el viento de poniente de las tardes de agosto de su pueblo y el mío. Sal, luz, mareas y horizontes.


Baldomero Toscano Prieto
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